La gestión del riesgo, la clave en la jugabilidad de Vanquish

sam_gideon__darpa_researcher_by_joefreakinrocks-d387ab4Vanquish (Platinum Games 2010), es simplemente acojonante. Un juego que roza la perfección en lo que hace, fruto de la alquimia que sólo la mejor Platinum sabe imprimir a sus obras.

Como bien sabrás es también uno de esos casos de víctimas de maltrato periodístico. Un juego vapuleado e injustamente valorado en su momento porque aquellos/as que lo analizaron o no entendieron su propuesta, o no supieron rascar la superficie para descubrir que debajo de lo que parece un simple shooter con coberturas hay una profundidad jugable tremenda. Y es que Vanquish, aún a día de hoy, es más next gen, que todos los juegos next gen de la actual next gen.

Jugar a Vanquish significa dominar la gestión del riesgo. Es decidir hasta que punto vas a tensar la cuerda de la agresividad, para salir victorioso… antes de que esta se rompa; es decidir si vas a ir a lo seguro o si vas a jugar al filo del abismo en pro de mejorar tu puntuación y resultados.

Hay muchos jugadores que enfrentan este juego como si fuera un Gears of War, un shooter en tercera persona con coberturas en la que te pasas gran parte del tiempo parapetado esperando la oportunidad para disparar. Jugando así el propulsor con el que está equipado Sam Gideon se convierte en una herramienta de desplazamiento rápido entre coberturas, se usa poco el tiempo bala, que sobrecalienta rápidamente el traje de Sam dejándolo vulnerable, y los ataques cuerpo a cuerpo son un último recurso al que recurres cuando no hay más remedio.

Pero si juegas el tiempo suficiente, y eso significa dar unas cuantas vueltas al modo historia subiendo cada vez más la dificultad, y sobretodo intentar superar los desafíos, (de los cuales los dos últimos parecen haber sido diseñados por un sádico con mala uva), te darás cuenta que a medida aumenta la dificultad Vanquish te incita a cambiar tu estilo de juego a uno mucho más temerario.

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Esta otra forma de jugar se basa en confiar más en tu capacidad de gestionar las virtudes de la armadura de Sam que en la protección que ofrecen las coberturas. Cuando ese interruptor ha hecho click! en tu cerebro, tus prioridades cambian y ya no buscas tanto un parapeto que te cubra de las balas y láseres enemigos, si no posicionarte mejor en la refriega gracias a la velocidad de movimiento que te dan los propulsores.

La gran diferencia radica en que jugando de forma conservadora utilizas las mecánicas que te ofrece el juego (que realmente no son tantas, apenas media docena) de una en una, mientras que jugando “de verdad” a Vanquish las combinas en una ecuación que tiene como variable constante (hasta el abuso) el modo AR y su tiempo bala, llevando al límite las reservas de energía del traje. Es una apuesta all-in, un todo o nada jugable en la que juegas constantemente entre la victoria aplastante y la derrota absoluta.

Así que la próxima vez que juegues a esta obra maestra poco reconocida, déjate de tonterías y apuesta fuerte, arriesga, ves a por todas, porque la experiencia es tan satisfactoria que sólo me atrevo a definirla como única.

¿Y tú, que tipo de jugador de Vanquish eres?

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Publicado por

peresbert78

LUDONAUTA, bloguero y podcaster sobre videojuegos. Pero sobretodo jugador con preferencia por los juegos y consolas ¡a los que nadie hace puñetero caso!.

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